Divorcio o separación de los padres y salud mental de los hijos

Publicado: 08 agosto 2019

Un número creciente de niños en todo el mundo presenta inestabilidad de la familia a consecuencia de divorcio o separación y las consecuencias de la crianza o cohabitación no marital.

Las alternativas al matrimonio estable son más frecuentes en países occidentales (incluidos Australia y Nueva Zelanda) y menos frecuentes, pero creciendo en el Asia que se industrializa. La cohabitación, que es más inestable que el matrimonio, es muy común en Europa del Norte y Occidental, reduciendo necesariamente las tasas de divorcio, pero no de hogares con un solo padre.

Los Estados Unidos ha sido un “líder” en el cambio de la familia con un incremento temprano (que aumentó a finales de los 60) y considerable en el divorcio, seguido de un aumento vertiginoso en el nacimiento no marital con o sin cohabitación. El divorcio aumentó en casi todos los demás países occidentales una o dos décadas más tarde; Asia industrializada parece estar en proceso de dicho cambio. En la actualidad, solo cerca de un 60% de los niños estadounidenses vive con sus padres biológicos casados.

Imagen de Steve Buissinne en Pixabay

Algunos consideran que la inestabilidad de la familia es un problema de salud pública importante para los niños; otros ven el divorcio y la separación como relativamente inocuos, incluso como un cambio positivo, sobre todo para mujeres en matrimonios infelices o niños expuestos a gran conflicto.

La investigación ha documentado que el divorcio o la sepa-ración de los padres conlleva un aumento en el riesgo de problemas de ajuste en el niño y el adolescente, lo que incluye dificultades académicas (por ejemplo, peores calificaciones y abandono escolar), conductas disruptivas (por ejemplo, problemas de conducta y de uso de sustancias) y depresión.

La descendencia de padres divorciados o separados también tiene más probabilidades de incurrir en conductas sexuales de riesgo, vivir en situación de pobreza y experimentar su propia inestabilidad familiar.

No obstante, la mayoría de los niños cuyos padres se divorcian tienen resiliencia y no muestran problemas psicológicos evidentes.

 

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC6313686/