Así eran los experimentos nazis para la manipulación mental y la invencibilidad

Publicado: 04 enero 2017

«La noche temática» estrenó los documentales «Los yonkis de Hitler» y «Las cobayas de la CIA» bajo el título «El ejército invencible»

El programa «La noche temática» del 4 de junio de 2016 estrenó los documentales «Los yonkis de Hitler» y «Las cobayas de la CIA» bajo el título «El ejército invencible». En su incesante búsqueda de la píldora milagrosa que lo convierta en invencible, Adolf Hitler inició una carrera de armas farmacológicas. El ejército alemán suministró drogas a sus altos mandos y soldados hasta el punto de la extenuación. Y en la posguerra, la CIA realizó todo tipo de experimentos cuyo objetivo era la manipulación mental y el lavado de cerebro.

Al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, los países se sorprenden al ver la velocidad con que avanza el ejército alemán. La ofensiva contra Polonia en 1939 se convierte en la guerra relámpago que ganan por su superioridad táctica y en parte gracias a una sustancia, la pervitina. Una metanfetamina que toman los soldados para mejorar su rendimiento físico. La pervitina era claramente un arma de guerra. Los altos mandos de las tropas, los conductores de carros de combate, los pilotos de avión? Todos tenían la posibilidad de tomarla. Por consiguiente, podían recorrer grandes distancias a través de Polonia, Bélgica o Francia sin fatigarse.

Pero nadie sabe que la pervitina es, en realidad, una bomba de relojería. Se empieza a hablar del síndrome del aviador, ya que algunos soldados muestran una tez cetrina. Además, sufren depresiones, o muestran conductas muy agresivas. Los médicos están desconcertados. La pervitina revela poco a poco su verdadero rostro.

El segundo documental, «Las cobayas de la CIA», aborda la financiación de la CIA a médicos y científicos para acosar a negros, a indigentes y personas desvalidas. Los encerraban, contra su voluntad, en prisiones, hospitales, barracones e incluso orfanatos. Con el pretexto de estudiar el cerebro humano, convertiría a decenas de millares de personas en auténticas ratas de laboratorio. Miles de experimentos gubernamentales tuvieron lugar en hospitales, universidades y bases militares de todo el país. Su objetivo era borrar su memoria, encontrar un medio para hacer confesar al enemigo, fabricar una máquina humana dispuesta a matar contra su voluntad.

Fin de la Segunda Guerra Mundial. El mundo descubre con estupor la dimensión de los horrores perpetrados en los campos de concentración. Estados Unidos se erigió en guardián de la buena conciencia de las naciones. Pero, al mismo tiempo, los estadounidenses codiciaban a los científicos y médicos alemanes y conseguían llevarlos a Estados Unidos.

http://laguiatv.abc.es/noticias/20160528/abci-noche-tematica-nazi-201605271555.html