Tras estos años, «hemos realizado encuestas a los participantes y resulta muy alentador confirmar que el 18% de los menores han contestado que han dejado de beber y que el 74% de los adolescentes aseguran ser más prudentes a la hora de consumir», apunta Bosco Torremocha, director de esta fundación.

El objetivo del programa impartido es la prevención. «También retrasar la edad a la que comienzan a consumir, que se sitúa en los 13,9 años, para acercarla a la mayoría de edad, reducir el número de menores consumidores y el abuso entre los que ya consumen», añade Arturo Fernández Cruz, presidente del Comité Científico de esta fundación. En opinión de José Antonio Marina, catedrático de Filosofía y miembro de este Comité Científico, el consumo de alcohol «debe ser abordado con los jóvenes de forma didáctica no para que odien el alcohol, sino para que sepan asumir la responsabilidad de lo que supone para ellos y para los demás su consumo. El papel de las familias y los docentes es indispensable que sea conjunto para que adquieran hábitos saludables», concluye.
 
ABC Marzo de 2015